Buscando la tumba de su esposa, el señor miraba a su alrededor lleno de asombro; leía lápidas; sentía el calor de los cirios que ardían, pero no la encontraba y se decía desesperado:
-Yo sé que es por aquí que ella está sepultada, pero no la encuentro.
Ella había sufrido mucho viéndolo borracho como lo estaba ahora. Por eso, hasta después de muerta se le escondía
sábado, 31 de marzo de 2007
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